City girl


Sobre la ironía y la crítica

Desde hace varios meses he estado leyendo críticas de varias publicaciones extranjeras como The New Yorker y The London Review of Books. Leí a John Updike, Margaret Talbot, Louis Menand (TNY), y de Terry Eagleton (LRB) leí una que me llamó mucha la atención por una cosa en particular: su ironía incisiva.

La crítica de Eagleton es sobre un libro de teología llamado The God desilusion de Richard Dawkins. No he leído el libro de Dawkins ni lo había oído nombrar; sin embargo, sí he leído a Eagleton y su Función de la crítica (Paidós, 1999). Fue muy distinto el Eagleton que había leído en Función de la crítica y el leído en Lunging, Flailing, Mispunching, como tituló su crítica.

De entrada me parece un trabajo difícil criticar un libro de teología. Ahí es cuando se puede pensar en los modelos de crítica: ¿se critica la estructura, la narrativa, los referentes? Pero el contenido también es preciso criticarlo. Los moralismos y el afán por una literatura edificante (¡y más en un libro teológico!) parecen ser importantes para Eagleton. Para el crítico británico es una batalla de argumentos y una burla de los supuestos débiles de Dawkins. Las dos caras de Eagleton se atribuyen a sus dos papeles: escritor y crítico. Cuando es escritor se dedica a exponer sus hipótesis, a evocar la tradición, etc; cuando es crítico se convierte en un cazador furioso.

Quisiera compartir algunos de los comentarios sarcásticos de Eagleton que encuentro incluso graciosos:

Dawkins considers that all faith is blind faith and that Christian and Muslim children are brought up to believe unquestioningly. Not even the dim-witted clerics who knocked me about at grammar school thought that.

Believing in God, whatever Dawkins might think, is not like concluding that aliens or the tooth fairy exist. God is not a celestial super-object or divine UFO, about whose existence we must remain agnostic until all the evidence is in. Theologians do not believe that he is either inside or outside the universe, as Dawkins thinks they do. His trascendence and invisibility are part of what he is, which is not the case with the Loch Ness monster.

He seems to imagine God, if not exactly with a white beard, then at least as some kind of chap, however supersized. He asks how this chap can speak to billions of people simultaneously, which is rather like wondering why, if Tony Blair is an octopus, he has only two arms.

The two most deadly texts on the planet, apart perhaps from Donald Rumsfeld’s emails, are the Bible and the Koran; and Dawkins, as one of the best liberals as well as one of the worst, has done a magnificent job over the years of speaking out against that particular strain of psychopathology known as fundamentalism, whether Texan of Taliban.

He might (Dawkins) also have avoided being the second most frequently mentioned individual in his book-if you count God as an individual.


Anatomía del viento

Los veleros reposan
pero el pensamiento
continúa agitándose

Jorge Cadavid
En Un leve mandamiento

It’s hard

it’s hard it’s hard it’s hard it’s hard to live to live to live to live (2)
it’s harder it’s harder it’s harder than it’s even been before
the things that used to confort me don’t confort me, not anymore…

…but you can’t spend your whole life waiting for god to kiss you back

(Dulce et decorum est pro patria mori-Regina Spektor)


Beyond belief

Roger Waters on Tour!

Roger will be touring the Southern Hemisphere in 2007!

SOUTH AMERICAN TOUR DATES

March 9

Bogota, Colombia
Parque Simon Bolivar
On-sale: Dec ’06

Es un hecho, Roger Waters viene a Colombia en marzo de 2007 y estaré allá.

Poema de Coral Bracho

Imagen al amanecer


El agua del aspersor cubría la escena
como una niebla,
como una flama blanquísima, dueña
de sí misma, de su brotar cambiante, de su pulso
ritual
y cadencioso.
Un poco más allá y más allá hasta
tocar las rocas. Lienzos de sol
entre la cauda humeante; lluvia de cuarzo; interno
oleaje
silencioso. Un mismo
denso
movimiento lo centra; lo ahonda
en su asombrado corazón. Profundo, colmado
vórtice.
Renace, tenue, su palpitar. Marmóreo y lento
borbollón luminoso.
Un poco más allá, más allá, su tacto límpido
se estremece. Son remanso
las rocas
en su enjambre estelar, a su incesante
encendida nieve. Por un momento se cubre
con su seda el jardín. Suavemente
los troncos ceden
y van tendiéndose sobre el pasto;
largas sendas oscuras bajo el tamiz
que inunda el amanecer. Cuando su lluvia
se ha expandido hacia el este
pesan menos las sombras
y los troncos se adensan y se levantan.
Vuelve entonces el arco
a resplandecer. Una llama reciente nubla la escena,
un olor de magnolias
y rocas húmedas.