Buenos inicios

Cuando voy a librerías y algún libro me llama la atención (sea por el título, el autor, la cubierta o la editorial), leo el primer párrafo. Si me conmueve, lo llevo. Las novelas que empiezan con frases cortas y fulminantes son mis favoritas. O aquellas que logran esbozar una idea, un sentimiento, una manera de ver, en un párrafo, el párrafo inicial.
La lectura de varias fantásticas frases iniciales me motivó a escribir esta entrada; y luego, a buscar otros buenos ejemplos que la iluminen. En una edición reciente de The New Yorker me encontré con dos:

They had lied to each other so many times, over so many years, that deception between them had become commonplace, practically repertoir.

“Another Manhattan”, Donald Antrim

I am amazed, some times, to think how old I am.

“Some Women”, Alice Munro

Siempre he disfrutado de los narradores de frases cortas. Cuando empecé a leer Marguerite Duras me atrapó y me desbordó su estilo, tan concreto y a la vez hondo. Su literatura se mueve de abajo a arriba, no hacia los lados. En frases de menos de 8 palabras crea un pasado y un presente de un personaje. Una de mis frases iniciales favoritas en un libro de ella, Emily L.:

Todo empezó con el miedo.

Murakami, un escritor de mucha sutileza e intensidad arranca con esto:

A los veintidós años, en primavera, Sumire se enamoró por primera vez.

Sputnik, mi amor

Una clásica:

La señora Dalloway dijo que ella misma compraría las flores.

La señora Dalloway, Virginia Woolf

Una de Tabucchi:

Y luego el olor de todas aquellas flores: nauseabundo.

“Esperando el invierno”, en Pequeños equívocos sin importancia

Un poder absoluto se encierra en el inicio de los libros. Yo leo y me pregunto: ¿por qué? ¿qué pasó? ¿quién es? Aquellos son los inicios que me sacuden, que están poseídos de una fuerza que encierra un pequeño tornado que vuela apenas se abre el libro para robarme el aliento.