Algo que decir

De unos meses para acá, que completan ya casi un año, me he preguntado más que nunca por qué escribo un blog. Creo que el nacimiento de tantas plataformas de interacción en internet y el poder que estas demuestran me suscitaron la reflexión sobre los blogs que hasta ahora escribo.

Este blog surgió hace cuatro años y desde entonces ha cambiado mucho, y ha cambiado mi forma de verlo. Nunca ha sido un cuaderno tan intimista, ni quiero que lo sea, porque para eso escribo un diario. Y, sin embargo, no puede prescindir de mi opinión y mi subjetividad porque allí está su esencia.

Mi opinión sobre los blogs es mucho más positiva que negativa. Hay blogs malos, como hay malos libros o mala música. Pero sí, es verdad que al ser un medio al que cualquiera que tenga internet tiene acceso y puede abrir un blog, inmediatamente se viste con un manto de un medio muy democrático, y ya sabemos que en estos tiempos esa palabra tiene doble filo.  Hay blogs que no son de mi gusto, sobre todo esos que reflejan el autoelogio, o el mutuo elogio entre un grupo de personas que escriben blogs y que riñen cibernéticamente por ser más raros y más populares entre ellos: quién oye más música que el resto de sus amigos no conoce, quién ve más cine independiente, quién lee más y critica más, quién escribe los mini cuentos más posmodernos. Pero existen otro tipo de blogs, los que a mí más me interesan, que son esos que logran cautivarme por el extrañamiento que a sus autores les despierta el mundo y sienten que quieren compartirlo con los demás, y lo hacen honestamente, de la forma más cómoda que les resulte: con fotos, con crónicas, con pequeños artículos, impresiones escritas, videos, etc.  Esos blogs que fluyen, que se leen con comodidad (así hayan nacido de la incomodidad), que reflejan el desinterés de sus autores por impresionar, esos blogs me dan placer visitarlos.

En mi caso, me ha resultado más placentero leer blogs de desconocidos. Por azar he llegado a lugares fascinantes que me han hecho pensar, o sonreír, o reír, o escuchar. Me da gusto leer las impresiones y opiniones de personas de todas partes del mundo sobre los mismos temas y la humanidad que nos incumbe a todos. Por ejemplo, hoy encontré un blog de una mujer anglosajona que da clases a niños en Japón, y escribe sobre su experiencia como extranjera en un país tan distinto al de ella y de su trabajo como maestra de niños japoneses que le preguntan cosas como si ella hubiera llegado de un planeta lejano. O un blog que encontré una vez de una persona que compara un plato de comida con un par musical. Y un photoblog al que no me acuerdo cómo llegué, de Joe en Nueva York, donde le muestra al que quiera ver una foto suya diaria sobre lo que él ve en la ciudad. O el de Nuria, de Barcelona, que escribe sobre libros, con la frescura de aquel que lee y escribe sobre lo que lee por puro amor a la lectura.

Estoy convencida de que el blog es un género en sí mismo, y tal vez el blog que mejor ejemplifica esto es Malédiction. Y, por eso mismo, pienso que es muy grato encontrar blogs con algo que decir.

Por último, los dejo con una lista de blogs (aparte de los pocos que ya están en la página principal de este blog) que encuentro interesantes, con mucho que decir:

One Minute Critic

Ground Glass

El cliente nunca tiene la razón

Tarta

Stories from Afar

Going Places

Moleskine Literario