La ciudad de la luz más transparente que conozco

Arcoiris en una tarde nublada madrileña

Otra vez estoy en Madrid buscando lo que pensé que había encontrado la primera vez que vine. Ya no estoy tan segura de haber encontrado, sino de seguir buscando. ¿Alguna vez dejamos de buscar?

De lo más bello de Madrid es la luz, esa luz tan clara y limpia que hace más evidentes las partículas que se mueven por el mundo desde que hay amanecer. Es la misma luz que en Bogotá ilumina de 7 a 9 de la mañana. ¡Aquí tengo la fortuna de poder ver esta luz todo el día!

 


Algo que decir

De unos meses para acá, que completan ya casi un año, me he preguntado más que nunca por qué escribo un blog. Creo que el nacimiento de tantas plataformas de interacción en internet y el poder que estas demuestran me suscitaron la reflexión sobre los blogs que hasta ahora escribo.

Este blog surgió hace cuatro años y desde entonces ha cambiado mucho, y ha cambiado mi forma de verlo. Nunca ha sido un cuaderno tan intimista, ni quiero que lo sea, porque para eso escribo un diario. Y, sin embargo, no puede prescindir de mi opinión y mi subjetividad porque allí está su esencia.

Mi opinión sobre los blogs es mucho más positiva que negativa. Hay blogs malos, como hay malos libros o mala música. Pero sí, es verdad que al ser un medio al que cualquiera que tenga internet tiene acceso y puede abrir un blog, inmediatamente se viste con un manto de un medio muy democrático, y ya sabemos que en estos tiempos esa palabra tiene doble filo.  Hay blogs que no son de mi gusto, sobre todo esos que reflejan el autoelogio, o el mutuo elogio entre un grupo de personas que escriben blogs y que riñen cibernéticamente por ser más raros y más populares entre ellos: quién oye más música que el resto de sus amigos no conoce, quién ve más cine independiente, quién lee más y critica más, quién escribe los mini cuentos más posmodernos. Pero existen otro tipo de blogs, los que a mí más me interesan, que son esos que logran cautivarme por el extrañamiento que a sus autores les despierta el mundo y sienten que quieren compartirlo con los demás, y lo hacen honestamente, de la forma más cómoda que les resulte: con fotos, con crónicas, con pequeños artículos, impresiones escritas, videos, etc.  Esos blogs que fluyen, que se leen con comodidad (así hayan nacido de la incomodidad), que reflejan el desinterés de sus autores por impresionar, esos blogs me dan placer visitarlos.

En mi caso, me ha resultado más placentero leer blogs de desconocidos. Por azar he llegado a lugares fascinantes que me han hecho pensar, o sonreír, o reír, o escuchar. Me da gusto leer las impresiones y opiniones de personas de todas partes del mundo sobre los mismos temas y la humanidad que nos incumbe a todos. Por ejemplo, hoy encontré un blog de una mujer anglosajona que da clases a niños en Japón, y escribe sobre su experiencia como extranjera en un país tan distinto al de ella y de su trabajo como maestra de niños japoneses que le preguntan cosas como si ella hubiera llegado de un planeta lejano. O un blog que encontré una vez de una persona que compara un plato de comida con un par musical. Y un photoblog al que no me acuerdo cómo llegué, de Joe en Nueva York, donde le muestra al que quiera ver una foto suya diaria sobre lo que él ve en la ciudad. O el de Nuria, de Barcelona, que escribe sobre libros, con la frescura de aquel que lee y escribe sobre lo que lee por puro amor a la lectura.

Estoy convencida de que el blog es un género en sí mismo, y tal vez el blog que mejor ejemplifica esto es Malédiction. Y, por eso mismo, pienso que es muy grato encontrar blogs con algo que decir.

Por último, los dejo con una lista de blogs (aparte de los pocos que ya están en la página principal de este blog) que encuentro interesantes, con mucho que decir:

One Minute Critic

Ground Glass

El cliente nunca tiene la razón

Tarta

Stories from Afar

Going Places

Moleskine Literario


Cuando te disparan, sangras

Es así. Cuando te disparan, sangras. Es inevitable: la bala atraviesa los tejidos, los desgarra, y sangras. Tal vez sea un golpe y no una bala, pues no sangras, pero te duele. Y el dolor se anida ahí por un tiempo hasta que desaparece.


El recuerdo de algo escrito

Esto lo escribí hace un año, cuando abrí el mismo libro que estoy leyendo ahora, Sputnik, mi amor:

Leo las líneas que atraviesan la portadilla del libro como un tatuaje ya borrado, disminuido. La letra es pequeña, y fue escrita en lápiz. Las colas de las q tienen una línea atravesada y parece una a pegada a una x, como una letra del alfabeto griego que desconozco y podría existir. Al final, un haikú:

Una persona

sentada bajo un árbol.

Unida al viento.

Leo la fecha. Han pasado varios años. Me resulta inevitable pensar en lo inalcanzable que veo a esta persona y quién era yo entonces. Dónde están los rastros de aquello que advierte esta página. Me sumerjo en pensamientos nostálgicos sobre el pasado y pienso en cuánto dolor no desaparece por el hecho de tener memoria y poder recordar el dolor de otros días. El mundo se expande y se contrae, y somos como liebres que corren sobre su espalda, despavoridas, sin saber adónde ir, dónde estar a salvo.


Quitapenas

muñecas-quitapenas

En Guatemala existe la tradición de las muñecas quitapenas. Se cree que quien tenga un problema o esté preocupado por algo, puede contárselo a una muñeca quitapenas. Después de pasar su pena a la muñequita, la persona en cuestión debe ponerla debajo de la almohada y así será la muñeca quien se preocupe. Cuando la persona despierte, estará tranquila, pues la muñeca se ha tragado el problema.

Es una bella tradición. Además de que las muñecas son preciosas, es muy linda la creencia de que al contarle un problema a algo y ponerlo debajo de la almohada, este desaparecerá.

Pues a mí me vendría muy bien ahora una muñequita quitapenas. Aunque soy una persona muy tranquila y ya tuve mi época de ciclotímica, estos últimos días han estado embrujados por la preocupación. Tal vez no debería preocuparme por algo tan fútil como este trabajo que tengo, pero más que eso es por las inseguridades que se me disparan cuando pasan ciertas situaciones, y porque se va una amiga que quiero mucho. Y, en general, porque detesto cada vez más el ambiente que se genera en las oficinas. Creo que este blog servirá por esta vez como una muñequita quitapenas.


Mac-drid: Residencia No. 2




Mac-drid

Estoy en Madrid desde el 9 de febrero. La ciudad es hermosa. Cuando estaba en Bogotá se me ocurrió hacer un proyecto de fotografía que iba a consistir en tomarme fotos con mi Mac por todo Madrid. Aunque tarde, he aquí las primeras fotos. En la Residencia de Estudiantes.